Con la eclosión de la electrónica, cada hogar se ha convertido en un acumulador de baterías y pilas. El mando a distancia, relojes, MP3, ratones inalámbricos y móviles, precisan de baterías para funcionar. Para reutilizar los contaminantes y preciados componentes de las pilas, han de conocerse y reciclarse adecuadamente Los metales pesados de la pila pueden irse filtrando a través del suelo hasta llegar a los acuíferos. A partir de ahí, no es difícil que las aguas contaminadas lleguen a la cadena alimentaria, pudiendo afectar gravemente a la salud humana. Suiguiendo la cadena alimentaria, el mercurio puede afectar al hombre. Una sola pila de mercurio puede contaminar 600.000 litros de agua y una alcalina 167.000 litros. El reciclado de pilas tiene por objeto la no contaminación del medio y atiende al principio de que ningún ecosistema genera residuos
¿Cómo se lleva a cabo el reciclaje de pilas?
El proceso de reciclaje empieza por deshacernos de las pilas usadas usando los contenedores de recogida selectiva que existen. Si realizamos una recogida selectiva, las pilas usadas se llevan a una planta de reciclaje de pilas, donde el mercurio se separa de otros metales y el resto de materiales que constituyen las pilas usadas pueden ser recuperados.
Cuando una pila está gastada existen tres opciones de reciclado:
• Depositarla en las tiendas. La normativa europea obliga a fabricantes de pilas y vendedores, tanto a su recogida, como a la posterior gestión del reciclaje.
• Dejarla en el contenedor de recogida selectiva que suele ubicarse junto a los de envases vidrio y papel.
Importante: por cada 1000kgs de pilas se consiguen 600kgs de materia reciclada. En España se reciclan tan sólo el 20% de las pilas usadas. Y tu, apilas?



